domingo, 5 de septiembre de 2010

EL TIGRE AURELIO

En algún lugar del lejano Amazonas, vivía la familia más reconocida de tigres en la selva, por haber tomado mucho mando en ella y por ser vistos como dioses ante los ojos de los indígenas. Un dia, el tigre Aurelio, integrante de esta familia fue raptado por cazadores que querían hacer un hermoso abrigo con su piel. El tigre como era tan inofensivo, se dejo cautivar por los cazadores y fue enjaulado; pero toda su familia, la cuál era muy unida, lo trataron de rescatar, pero no pudieron. Entonces, los cazadores no se quedaron con las manos cruzadas y persiguieron a la familia de Aurelio para raptarla.

Aurelio al enterarse de esta situación, se sintió muy asustado y desesperado por lo que le pudiera pasar a su amada familia. Rápidamente y como pudo, empezó su largo viaje hasta el lugar donde se encontraban los cazadores, y así evitar que su familia fuera raptada por ellos, pero antes de eso debia salir de su jaula. Buscó por todos los medios salir de allí, pero no lo lograba, no encontraba la salida; hasta que llegó una serpiente y unos micos ladrones que atacaron el tigre, pero por suerte de Aurelio, se apareció un elefante policia que lo defendió y así pudo salir de su jaula y empezar su largo viaje. Aurelio siguió buscando y encontró los cazadores con su familia. Él los atacó, pero como eran tantos fue herido. Aurelio pudo huir pero se sentía mal por no haber salvado a su familia.

Luego de meditar mucho, cómo salvar a su familia, se le vino una gran idea a la mente; debía contratar a unas gatas muy alegres de la vida fácil para que ellas seducieran a los cazadores con disfraces de chicas malas. Ya todo estaba previamente analizado, las gatas caminarían sensualmente por toda la selva y los cazadores no resistirían. Llego entonces el dia esperado por el tigre, y tal cómo lo planeo, los cazadores cayeron redonditos en su trampa. Las gatas les brindaron bebidas que contenían burundanga, y los cazadores creyeron todo y tomaron las bebidas con confianza. las gatas les quitaron la ropa, los despojaron de sus armas y los amarraron a los árboles.

Después de haber cumplido su labor, las gatas fueron con el tigre a cobrarle, pero Aurelio no tenía dinero, ellas querían su pago como fuera; entonces, Aurelio les pidio que esperaran mientras el conseguía un poco ya que los cazadores le habían robado todo cuando él fue raptado por ellos. Las gatas estaban inconformes con esta propuesta, así que le pidieron a el tigre que les pagara en especie, y él pensó que eran demasiadas, su capacidad de macho no llegaba hasta ese extremo, él podría ser un tigre pero no un toro; pero, sabía que si no hacía lo que las gatas le pedían, ellas lo podrían castrar y así era peor, porque se quedaría sin el pan y sin el queso. Entonces, decidió intentarlo; empezó con la primera y ella quedó satisfecha, con la segunda y así, pero en la mitad ya iba fallando, el tigre no daba más. En ese preciso momento, llegó un viejo amigo del tigre, el pingüino sacerdote, que por cierto era muy atractivo y una de las gatas dijo que ella quería al sacerdote. El tigre le rogó al sacerdote que le ayudara porque o sino lo castraban y pues no agüantaba!! El tigre le prometió que quedaría entre ellos. El pingüino le dijo al tigre: "Pues hijo entrados en gastos, tocará". Y así, el pingüino disfrutó como nunca y los machos quedaron felices y las gatas se sintieron muy bien pagas.

FIN 

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